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Mis Historias ¡NUEVO! |
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Escrito por Juan Bueno
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domingo, 16 noviembre 2008 |
El silencio de la casa se rompió con el sonido del teléfono. A la segunda señal saltó el contestador automático. Dos voces alegres dijeron al unísono: -¡hola! Somos Carlos y Mabel, ahora no estamos, pero no dudes en dejar un mensaje al oír la señal. ¡piiiiip! Acababa de sonar el pitido, cuando Carlos alcanzó el teléfono, lo descolgó y jadeante dijo: -¿si?
-hola Carlos, soy Toni. -uf, perdona Toni, pero es que aún no he tenido tiempo de programar el teléfono para que salte el contestador un poco mas tarde. Ya sabes que voy de culo. -no importa. Te hubiera dejado igualmente algo grabado. -¿tienes novedades para mi? -pues poca cosa, la verdad. Ayer le dejé un mensaje en el buzón de voz de Steve. Aquel médico del que te hablé. Actualmente está investigando una nueva plaga mortal que ha aparecido en el corazón de la selva africana. El problema es que la tecnología allí brilla por su ausencia. El único contacto con la civilización que tiene, es una visita rápida de vez en cuando a la ciudad más cercana, donde se pone al día a través de Internet (si lo hay) o por medio del buzón de voz, que siempre está conectado. Escribe tu comentario (0 Comentario[s]) |
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Ultima actualización ( domingo, 16 noviembre 2008 )
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Escrito por Juan Bueno
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martes, 05 agosto 2008 |
Aquella tarde no estaba de humor para tonterías, llevaba discutiendo con su marido prácticamente a diario, desde hacía ya demasiado tiempo. La noche anterior fue especialmente dura. Los gritos e insultos que se dijeron, llegaron a los oídos de sus hijas, que dormían en la habitación contigua. Las gemelas (de 14 años) se habían puesto a llorar mientras ellos se decían lo indecible y se acribillaban a insultos y acusaciones, a cual mas dolorosa. -Esto no es lo mejor para nadie -pensó, mientras buscaba en el bolso las llaves de su casa- así que, mejor poner fin a un matrimonio, que no parece tener futuro. Escribe tu comentario (1 Comentario[s]) |
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Ultima actualización ( martes, 05 agosto 2008 )
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Escrito por Juan Bueno
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jueves, 01 mayo 2008 |
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-¿cuanto hace que no vas a visitar a tu padre?, -le preguntó a su marido- -cariño, sabes que estoy muy ocupado, -le replicó él- entre el trabajo, llevar los críos al colegio, las reuniones con los del “A.M.P.A.”, y ahora, las horas de estudio, para poder aspirar a un ascenso… -mas motivos para ir a verlo. De paso le dices que están a punto de subirte de categoría. Ni te imaginas, lo orgulloso que está tu padre de ti. -ya, eso lo dices, por que te olvidas de que mi hermanita es la que se lleva todas las flores. Es a ella, a la que siempre nombra cuando lo voy a ver. Es ella por quien siempre pregunta a sus amigos. Es por ella por quien casi se arruina, al ayudarla en su fantástico negocio de modas, que si se descuida, le embargan hasta los calzoncillos. -Estás hablando, como si te tuvieras envidia. -¿Envidia? –Gritó, levantándose de la mesa- ¿tú también me vas a decir que envidio a mi hermana pequeña? Escribe tu comentario (0 Comentario[s]) |
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Escrito por Juan Bueno
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domingo, 16 marzo 2008 |
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Trabajaba en aquel cine, desde hacía ya dos años, a turno partido. Su trabajo era sencillo, empezaba su horario en mitad de la segunda sesión de cine. Se limitaba a cortar los tickets en la entrada de acceso a las salas de proyección, y a controlar que nadie molestara en las salas, mientras se proyectaban las películas. Aquella tarde no sería distinta de las demás, si no fuera por que de la sala más grande, salió una señora indignada, quejándose de que un señor maleducado, no paraba de hablar, dos filas por delante de donde ella se sentaba. Escribe tu comentario (0 Comentario[s]) |
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Escrito por Juan Bueno
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domingo, 24 febrero 2008 |
Su nombre era Dirma. Era la esposa de un marinero, que pasaba más tiempo en alta mar que en su casa. Fruto de este matrimonio, nació un rollizo bebé al que pusieron por nombre Méndel. Como solía pasar cuando los barcos no eran tan seguros, una jornada de horribles tormentas, hizo que el barco tripulado por el marinero, naufragara, dejando una viuda mas en el puerto, y un huérfano de diez años. Escribe tu comentario (0 Comentario[s]) |
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Escrito por Juan Bueno
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jueves, 07 febrero 2008 |
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(Como si de un prologo se tratara)
Llevo junto a mi mujer muchos años. Nos queremos y respetamos. Pero eso no quiere decir que estemos de acuerdo en todo, y mucho menos, que no discrepemos. En una ocasión, hace tiempo, tuvimos una de esas discusiones de pareja, en la que dejas incluso de hablarte con ella. Paralelamente, una muy querida amiga, sufría al ver la situación, y, por todos los medios intentaba poner fin al conflicto. Mientras duró el enfado, me vino a la cabeza una historia narrada en forma de cuento. Ahora que la leo, me parece ñoña y cursi. Pero tengo que admitir, que las poquísimas personas que leyeron este cuento (hasta el momento de publicarlo en la web) quedaron gratamente sorprendidas. Os dejo con el único cuento que he escrito en mi vida (hasta hoy). Espero que os guste.
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Escrito por Juan Bueno
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domingo, 03 febrero 2008 |
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Varón, 45 años, moreno, piel curtida por el paso del tiempo, Dos viejas cicatrices, surcan su rostro, Una de ellas rozando el ojo derecho, La otra va desde la base de la mandíbula hasta la oreja derecha. En el parking de aquel edificio… Está limpiándose las manos con unos jirones de tela… Arrancados de la ropa, del cadáver que lleva en el maletero de su coche. El motivo del crimen… Ni lo sabe, ni le importa… Lo único que cuenta es, que por ese “trabajito”… Se iba a embolsar 24000 €
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Escrito por Juan Bueno
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domingo, 27 enero 2008 |
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Cada martes, a eso de las 10 de la mañana, solían entrar por la puerta de aquel Bar, una chica de unos 25 años, y un señor mayor. La rutina consistía en sentarse en la mesa del rincón, junto a la ventana, pedir un par de cruasanes, un café con leche, y un cortado. Una vez servidos, desayunaban sin prisas, mientras la chica le explicaba un montón de cosas a aquel anciano. Escribe tu comentario (3 Comentario[s]) |
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Escrito por Juan Bueno
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viernes, 18 enero 2008 |
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Soy una chica afortunada. Hubo un tiempo en que sufrí mucho. Las cosas no me fueron bien. Pero ahora… Ya se ha terminado mi tormento. Empecé a salir con un chico encantador a los 16 años. Era un maravilloso hombrecito con las cosas muy claras. De hecho, el me decía incluso lo que debía ponerme, y con quien podía o no hablar. Lo hacía por mi bien. Yo nunca tuve demasiada personalidad. Escribe tu comentario (1 Comentario[s]) |
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Escrito por Juan Bueno
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lunes, 14 enero 2008 |
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Como cada atardecer, al caer la noche, después de una dura jornada laboral en un sucio tugurio frecuentado por la más baja estofa de la ciudad, aquél chico atravesaba el oscuro callejón. En ocasiones, el silencio y la oscuridad, le encogían el corazón, pero pasar por aquel atajo, le suponía un ahorro de tiempo importante. Aquella oscura noche, mientras caminaba, se sentía observado. Era una sensación, que le inquietaba, así que decidió acelerar el paso. Otras veces la había tenido, pero hoy, era especialmente acusada.
Siguió su camino, cuando de repente…
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